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domingo, 8 de mayo de 2011

pREJUICIO y pERJUICIO

     Hay por algún lado una película que lleva más o menos este titulo: Orgullo y prejuicio. En ella se narra la historia de una familia que intenta casar a todas sus hijas, seis, con miembros honorables y de familias de rancio abolengo de la Inglaterra del siglo XVIII. La trama principal es el titulo de la misma, renuncian al orgullo por mantener el prejuicio ajeno.
     No hace falta que corramos a nuestra videoteca para poder verla de nuevo, ni tengamos que retroceder de memoria hasta dos siglos atrás para poder vivir de nuevo este sentimiento. Ahora en nuestra época es cuando más estamos haciendo uso de estas dos palabras. Me quedare solo con la del Prejuicio; y la del orgullo la cambiare por la del Perjuicio que nos produce la primera.
     Primero vamos a ver qué es el prejuicio, que muchas veces lo equivocamos con "complejo"; decimos: es que tiene muchos prejuicios, cuando realmente queremos decir, es que tiene muchos complejos. Realmente van relacionadas, pero no por eso significan lo mismo. Por culpa de tus prejuicios, es decir, por juzgar antes de tiempo o juzgar sin conocimiento, te creas ese hipotético complejo, que cuando es negativo suele ser porque te lo has creado de inferioridad, y eso te crea un perjuicio; si por el contrario te creas el complejo de superioridad este hará también un perjuicio, aunque en este caso tú no lo sabrás ni lo verás a la zapatilla por detrás...tris tras.
     Los prejuicios más comunes hoy en día son los relacionados directa o indirectamente con el Dinero $$$. El error que cometemos para convertir el primero en un grave perjuicio es que creemos que todo el mundo hace lo mismo, es decir, que nos juzgan sin conocernos; este es el autentico y más global de los prejuicios. Y eso a nosotros nos mola, nos gusta: - si realmente no me conocen y solo van a juzgarme por lo que desde fuera ven, es muy fácil engañarles.- Pero no asimilamos que eso mismo nos pueden hacer a nosotros. De hecho es lo que ocurre. Estamos continuamente engañándonos unos a otros, dándoles pistas falsas para que crean que somo así o de esta otra manera, justo lo que queramos que piensen que somos o nos comportamos. En esta lucha de mascaras, al más puro estilo Veneciano, al final gana el que consiga "undir" al otro, el que consiga hacer creer al rival que es una autentica mierda comparandolo con él, y ese es el autentico perjuicio de este juego; que aunque tú sabes que probablemente la persona no sea así, puesto que tú tampoco lo eres, surjan las dudas, de que a lo mejor ella verdaderamente sí es como aparenta y solo tú eres la ficticia, y aparece la gran losa del complejo, de la inferioridad que se ha creado solo en tu cabeza al pensar sin conocer en absoluto a esa persona, que ella es mejor que tú, que tiene más que tú, que gana más que tú. Cuando a lo mejor simplemente en lo único que es mejor es en interpretación, en puesta en escena. Incluso puede que se piense que seas tú el autentico ganador, el que realmente gane más que él. Y esté en su casa luchando abiertamente contra ese complejo de connotaciones perjuiciosas por la simple razón de tanto tú como él, haber estado jugando a los prejuicios. Un juego de acomplejados que no asimilan y desconocen los verdadres perjuicios.

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